Sábado 19 de Diciembre de 2009 14:46
Intervención del Director de la Fundacion ESPERANZA, en el evento con motivo de la celebración del Día Internacional del Migrante, en el salón Gonzalo Jiménez de Quesada, de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Bogotá, diciembre 18 de 2009
Oscar Gómez Diez,
Director Fundación ESPERANZA
Por primera vez logramos reunirnos para celebrar el Día Internacional del Migrante el Gobierno Nacional, el Gobierno del Distrital de Bogotá, la OIM, la Unión Europea, y las organizaciones sociales que trabajamos el tema migratorio. Nos hemos reunido con un propósito común los derechos y el bienestar de nuestros ciudadanos y ciudadanas en el mundo. Más de 4 millones de compatriotas que viven y trabajan en otros países, pero que sueñan con su país, con su familia y su cultura. Como diría un poeta, la ausencia es viento que apaga el amor débil y aviva el amor fuerte. Los lazos de nuestros migrantes con su país, con su familia y con su cultura, parecen acrecentarse con el paso de los años.
El 18 de diciembre de 1.990 las Naciones Unidas aprueban la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias. El 18 de diciembre del año 2.000, las Naciones Unidas declaran el 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante. 19 años después de ser aprobada la Convención ha sido ratificada solo por los países emisores de emigrantes, mientras los principales países receptores, los países desarrollados de Norteamérica, Europa y Asia, no lo han ratificado aun. Lo que nos muestra el desencuentro entre los países del norte y los del sur en materia migratoria. El dialogo político, la construcción de un consenso que permita una gobernabilidad mundial de las migraciones con un enfoque de derechos humanos, sigue pendiente en la agenda global.
Hoy les decimos a nuestros migrantes que no los hemos olvidado, y no los vamos a olvidar, pues ellos son nuestros ciudadanos y ciudadanas ausentes, son nuestros familiares, amigos, vecinos o paisanos, hoy recordaremos sus rostros, sus identidades, sus sueños, sus derrotas y sus triunfos, ellos son parte del alma nacional. !!!!Como los podríamos olvidar ¡¡¡
Y queremos celebrar este día del migrante haciendo entrega de varias publicaciones que recientemente hemos impreso en el marco del proyecto Servicio Colombo Ecuatoriano de Migraciones financiado por la Unión Europea. Dos de ellas, sobre remesas tanto en Colombia como en Ecuador, su impacto a nivel de las familia receptoras, en las microfinanzas y en las economías y el bienestar de las familias. El otro texto, sobre intención migratoria de Colombianos y Ecuatorianos, del investigador Javier Murillo, quien trata de dar respuesta a la pregunta de por qué migran los colombianos y los ecuatorianos?, y no tanto sobre las condiciones económicas que subyacen en las migraciones, sino en los factores psicosociales que las impulsan.
Igualmente entregamos hoy, la revista Diálogos Migrantes N° 4, del Observatorio Colombo Ecuatoriano de migraciones, dedicada a un tema de mucha actualidad, el retorno de nuestros emigrantes. Un ciclo que se cierra en la vida de nuestros ciudadanos que habían emigrado y un ciclo que inician nuevamente en su patria de origen, como lo dije en su editorial: cuando se migra se “renace” a una nueva cultura, a otra sociedad, a otros quehaceres. El arraigo, la adaptación, la supervivencia y el bienestar serán el resultado de un enorme esfuerzo, cuyo éxito no está garantizado de antemano. Pero igualmente se “muere” a lo que se deja atrás en su patria de origen, a la familia, los amigos, la cultura, a lo que fue durante tantos años su espacio vital, su espacio natural. Hay un duelo por lo que se deja y una expectativa por lo que vendrá. La “muerte” no es más que un ciclo en la VIDA de todos los seres, se nace para morir en algo y para renacer a otras situaciones, lo vivimos todos los días al acostarnos a dormir (una forma de muerte) para despertarnos al otro día (una forma de renacimiento). El retorno es una muerte a lo que se deja en el país al que se migró, pero es un nuevo renacer cuando regresa a su patria de origen, y nosotros debemos trabajar para que ese retorno se de en condiciones dignas y sostenibles.
Hace unos meses atrás presentamos la primera Encuesta Nacional sobre Migracion y Remesas, adelantada por el Observatorio Colombiano de Migraciones que gestionamos conjuntamente la Fundacion ESPERANZA y la Red de Universidades del Eje Cafetero ALMA MATER, y que fue publicada y difundida con el apoyo del Observatorio Distrital de Migraciones de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Esta Encuesta nos permitió hacer una radiografía de la migración colombiana, en aspectos como educación, composición etarea, ingresos, remesas y retorno, entre otros muchos aspectos. La Encuesta nos mostró, por ejemplo, un crecimiento notorio del retorno como resultado de la crisis económica global, que nos exige respuestas acordes al desafío social y humano de quienes retornan a nuestro país.
Con el apoyo inicial de la OIM nos proponemos realizar la segunda encuesta nacional con un mayor cubrimiento territorial, que incluirá por ejemplo, las regiones de frontera, lo que nos permitirá conocer más en detalle la dimensión de la migración transfronteriza, tan sensible a nuestra relaciones internacionales, pero a la vez, nos permitirá conocer los cambios o tendencias migratorias, en relación con la primera encuesta nacional. Invitamos al Gobierno Nacional y al Gobierno Distrital y a los Gobiernos Departamentales, a sumarse a esta iniciativa, que nos permitirá aumentar el conocimiento del hecho migratorio colombiano y formular programas acordes a las demandas y necesidades de nuestros migrantes y sus familias.
Igualmente estamos comprometidos en contribuir al desarrollo de politicas públicas tanto locales, regionales y nacionales, en este sentido acompañamos los acuerdos del Concejo Municipal en ciudades del Valle del Cauca y del Eje Cafetero. Promovimos la aprobación de Ordenanzas departamentales sobre migraciones en el Valle del Cauca, en el Quindío y Risaralda, esas regiones cuentan ahora con comités departamentales de migraciones, en la que participan todos los actores gubernamentales, sociales, y económicos vinculados al tema migratorio.
Junto con los colegas de la Plataforma Social Migratoria HERMES presentamos un proyecto de ley que crea un Sistema Nacional de Migraciones, que cuenta con un Consejo Nacional de Migraciones con la presencia de todos los actores del hecho migratorio colombiano, en primer lugar el gobierno, y los migrantes, sus familias y los demás actores, sociales, académicos, empresariales vinculados al universo migratorio nacional. Con el propósito de hacer de las migraciones una política de Estado que se construya en los más amplios consensos, con un enfoque de derechos humanos, con mecanismos ciertos de protección, con recursos suficientes para que la política publica sea algo más que un catalogo de buenas intenciones.
Creemos que este proyecto, permitirá dar un paso más, en la política pública migratoria nacional, al promover la participación social, la construcción de consensos nacionales sobre la migración, y de dotarla de instrumentos y recursos, que permitan materializar los programas para la protección de los derechos, el bienestar y el ejercicio de la ciudadanía de nuestros migrantes y sus familia. Manifestamos nuestra disposición de acompañar a la alcaldía de Bogotá y a la Gobernación de Cundinamarca en la formulación de sus respectivas politicas públicas migratorias, tras la expedición del documento COMPES sobre política pública migratoria nacional, cuyo desarrollo estamos muy interesados en apoyar y promover.
En estos días ha estado sesionando la Cumbre Mundial sobre cambio climático en la tierra en Copenhague- Dinamarca. Las migraciones no son ajenas al cambio climático. Entre el año 2000 y 2005, 106 millones de personas fueron afectadas por las inundaciones, y 38 millones por los huracanes. Se calcula que si los polos se derriten completamente, el nivel de las aguas del mar subiría unos 12 metros, afectando a mas de 608 millones de personas del mundo que viven en zonas costeras que están a menos de 10 metros sobre el nivel del mar. Serían los refugiados climáticos que se desplazarían necesariamente hacia tierras más altas después de haberlo perdido todo. Esto sería una catástrofe de alcance global y un desafío humanitario de enormes proporciones. Las hipótesis de semejante situación no dejan de ser inquietantes.
Por ejemplo, el tema de alimentar a más de 600 millones de refugiados climáticos, después que las áreas cultivables donde vivían han sido inundadas, generaría una crisis alimentaria global. Aquí podría entrar en escena la ganadería, pues producir un kilo de carne cuesta 16 kilos de granos; con un kilo de carne se alimentan 4 personas, con 16 kilos de granos se alimentan por lo menos 32 personas. El 50% de la producción mundial de granos se destinan para la ganadería, esto de por sí es alarmante, puesto que hay más de 1.200 millones de personas que padecen de hambre en el mundo. Así que en una crisis global de alimentos, nos pondrá en la disyuntiva de darles los granos a las vacas o a las personas, y en ese momento le tenemos que decir adiós a la leche, a los quesos y los yogures. Si procedemos así, nos tendríamos que comer a todas las vacas que ya no podemos alimentar antes que se mueran de hambre, además que ayudarían a paliar la crisis alimentaria en su momento más crítico. De producirse esta hipótesis, tendríamos varios resultados positivos, uno, que reduciríamos de manera drástica uno de los gases que genera afecto invernadero, el metano producido por las vacas. Nos tendríamos que felicitar por semejante indicador ambiental.!!
Dos, otro resultado positivo, es que todo el mundo de manera masiva y contundente, ingresaría al exclusivo club de los vegetarianos, y tres, se reduciría de manera dramática las enfermedades relacionadas con el consumo de carne, el colesterol alto, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer de colon, entre otras. De esta manera, reduciríamos sustancialmente los gastos sanitarios, por lo cual nos tendríamos que volver a felicitar. La naturaleza tiene sus ironías, para enseñarnos a los seres humanos que no podemos abusar de la madre que nos sustenta, la pachamama como llaman nuestros indígenas a la madre tierra.
Hace poco escuché a un funcionario internacional que el concepto de refugiados climáticos no existe en la legislación internacional y que es incompatible con el estatuto de Viena sobre los refugiados. Así que siguiendo esta lógica, cuando nos lleguen más de 600 millones de personas huyendo de las aguas crecidas del mar, les diremos que no los podemos recibir como refugiados climáticos sino como turistas, o como inversores!!. Muchas veces la lógica burocrática nos puede llevar a absurdos en medio de las tragedias humanas. En esos momentos es mejor apelar a lo mejor del pensamiento humano, a lo que nos enseñaba Pericles hace más de 2.500 años en la Grecia Clásica quien nos decía que mas que imaginarse el futuro había que prepararse para el futuro, y prepararse para el futuro de manera responsable sería no contaminar mas nuestro planeta, a la vez, que podríamos ir creando en nuestro derecho internacional la figura del refugiado climático.
Las migraciones como el medio ambiente, son desafíos que ponen a prueba la condición humana, nuestra mezquindad o nuestra grandeza, y nos recuerdan que no somos islas individuales en el mundo, que todo lo que hagamos o dejemos de hacer nos afecta a todos, asúmanos con responsabilidad y con confianza el mundo que hemos construido y demostrémonos que el ser humano es más que una promesa, es un conjunto de valores que el egoísmo, la avaricia y la arrogancia no han podido destruir, y que como dice el pueblo maya en su saludo espiritual, I’nlakes que significa “tú eres otro yo”, que todos somos uno en el viaje de la vida. Vivámosla con responsabilidad, con solidaridad, con compromiso, con alegría y con mucho amor.
Muchas Gracias
OSCAR GOMEZ DIEZ
Director Fundacion ESPERANZA
Bogotá, diciembre 18 de 2009
